El azafrán silvestre, una delicada flor de otoño

El azafrán silvestre, una delicada flor de otoño

La llegada del otoño no solo está protagonizada por las setas, también se puede disfrutar durante esta época del año de numerosos arbustos, árboles y un largo listado de flores que tienen lugar en este tiempo, y que le dan un aspecto primaveral a la naturaleza.

La llegada del otoño no solo está protagonizada por las setas, también se puede disfrutar durante esta época del año de numerosos arbustos, árboles y un largo listado de flores que tienen lugar en este tiempo, y que le dan un aspecto primaveral a la naturaleza.

Características del azafrán silvestre

En pleno otoño puedes ver como las distintas flores decoran el paisaje con sus intensos colores, mientras que sus frutos maduran, como lo hacen la hiedra, el romero, el brezo, el madroño, el torvisco, entre otras.

Otra de las flores que tiene un gran protagonismo durante el otoño, es la delicada flor el azafrán silvestre, la cual es conocida comúnmente como antonomasia, de la cual, sus bulbos despiertan por el trabajo que realiza de forma anónima el humus de las primeras lluvias y la caída de las temperaturas, que además posee un aspecto muy similar en general con el azafrán de cultivo, pero sobre todo en su coloración, haciéndola en el mundo una de las más apreciadas especias.

El azafrán silvestre es una flor de tamaño medio y cuyo tallo puede medir hasta 20 cm, aunque es muy estrecho.

Está formada por seis pétalos grandes alargados y anchos de color morado, los cuales generalmente tienen forma de campana invertida, pero estos en ocasiones se abre totalmente.

Las liliáceas son la familia del azafrán silvestre y este puede permanecer en letargo entre invierno y verano, terminando de brotar al llegar el otoño, aunque en ocasiones también puedes ver que suceda en primavera si las condiciones climáticas son óptimas.

Preferentemente el azafrán silvestre crece en praderas de montaña y en los claros del bosque, los cuales deben estar ricos en nutrientes y sobre todo húmedos. Además, esta hermosa flor la puedes encontrar distribuida de manera casi exclusiva por el norte peninsular, especialmente en las montañas del prepirineo y en los macizos centrales.

Cuidar del azafrán silvestre fuera de su zona natural es una tarea muy sencilla de hacer, bien sea por tenerlo en alguna maceta de jardín, en semisombra o a pleno solar.

Sin embargo, no conseguirás que broten tantos bulbitos de un solo bulbo, pero puede mejorar con algunas recomendaciones que te daremos:

  • Debes tener el azafrán silvestre en un lugar donde pueda recibir la mayor cantidad de luz posible, al menos por medio día, ya que el sol del otoño no es muy fuerte.
  • Para que se cultive mucho mejor, deberás utilizar un sustrato que permita que sus raíces cuenten con todos los nutrientes que necesitan para desarrollarse. Utiliza un sustrato poroso que mantenga la humedad en sus raíces el tiempo justo. Coloca una primera capa del sustrato en la maceta, antes de que comiences a rellenarla.
  • Debes controlar muy bien el agua que le riegas al azafrán silvestre, así que si la tienes en maceta, levántala y según el peso que esta tenga, sabrás que tanta agua necesita. También debes comprobar la humedad que posee el sustrato con un dedo y si al retirar un poco de éste ves que ha salido limpio, entonces es momento de regar.

El oro rojo

  • Hoy en día puedes encontrar una gran variedad silvestre en los claros de los bosques, así como también en las praderas de alta montaña, donde esta flor de azafrán se abre a los azafranales manchegos entre octubre y noviembre, sobre un tallo leñoso y reseco, logrando levantarse de dos a cuatro centímetros del suelo.
  • En cuanto a los pétalos de esta flor silvestre, estos poseen tres alambres que le dan el apreciado oro rojo, por lo que al ser tan delicada, esta debe recolectarse de una en una, con la mano, y mientras aún se encuentren en su capullo, pero además debe recolectarse con los primeros rayos que dé el amanecer. Expertos en la recolección de azafrán, aseguran que anteriormente la recolección se hacía en las noches de lucha llena.
  • Cuando el azafrán es recolectado, esta flor debe ser deshojada con mucha delicadeza, ya que el recolector debe poder apreciar cada una de las hebras empolvadas de esta flor silvestre, las cuales se depositan en unas planchas conocidas como ciazos, donde serán tostadas a fuego lento.
  • Al secar las briznas finas que contienen el polvo rojo del azafrán, este es guardado en frascos con cierre hermético, protegiéndolo de la luz y la humedad, para que el mismo pueda ser utilizado como condimento culinario más adelante.
  • Los azafranes que son considerados como los de mejor calidad en el mundo entero, son el de Castilla-La Mancha y el que se produce en la comarca turolense del Jiloca.
  • Después de que es recolectado el azafrán, este es vendido por sus recolectores hasta por 3.000 euros por kilo, necesitando de al menos de un cuarto de millón de flores de azafrán para completar dicho peso. Ya en el mercado el valor del azafrán puede superar los 50.000 euros por cada kilo.

Como hemos mencionado, el azafrán de cultivo es utilizado como condimento culinario, por lo que muchas personas lo utilizan para darle sabor, aroma y color a sus guisos, ensalzar sus platos gastronómicos, pero otros también lo utilizan para aprovechar sus propiedades medicinales.

Esta flor silvestre también se ha venido utilizando en la medicina tradicional, gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Sin embargo, con el azafrán silvestre no sucede lo mismo, ya que este posee un gran contenido de alcaloides, por lo que no se puede consumir como el azafrán de cultivo.

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